Badaud electrónico, Horacio Warpola

Arqueología y revelación: sobre el trastorno del Badaud electrónico

–José Manuel Vacah

 

Para hablar de Badaud electrónico. Antología de poesía komandroviana 1965-1985 voy a referir un concepto al que recurre Antonio Tamez en el prólogo a este libro publicado por Mantarraya Ediciones en el año 2016. Se trata de lo siguiente: la poesía neónida. ¿Qué es la poesía neónida? Para responder a esta pregunta hay dos caminos que me parecen evidentes, aunque puede que existan más. El primero de ellos es el camino del arqueólogo, el segundo es el camino del vagabundo.

Vamos por partes, ¿qué quiero decir cuando digo “el camino del arqueólogo”? Algo muy simple y, al mismo tiempo, dotado de una complejidad estupenda. Esta ruta es la que se nos ofrece cuando el poeta Horacio Warpola —que es al mismo tiempo el antologador y el falsificador (como todo poeta ecléctico que se precie de serlo) de este libro— se pone su sombrero fedora de Indiana Jones y nos dice: “Ey, idiotas. He descubierto un nuevo continente debajo de esta pinche realidad”. Un continente con las dimensiones de una ciudad (Ciudad Hermes). Una ciudad con las dimensiones de un distrito (Komandrovia). Un distrito con las dimensiones de una decena de poetas: Ägnes Zzenz (1965), Dante Söx (1969), Karol Zú (1972), Iosep Trinidad (1974), Konstanz Elú (1975), Jänko Erwin II (1979), Mönika Rever-Tratt (1981), Kiddo Grant (1982), Libia Lorna (1985) y Primo Stevo (1985).

Estos diez poetas pertenecen al territorio geográfico llamado Komandrovia. Un territorio que, por rigor intelectual, debemos decir que existió. Es decir, existió en la medida en que Warpola concibió un territorio poético, histórico, geográfico, sociológico, económico y político. ¿Por qué lo concibió? La respuesta a esta pregunta no importa. Lo que importa es saber en dónde concibió este territorio. La respuesta a esto es más valiosa y por consiguiente más oscura. Tamez —una vez más— nos arroja algunas luces: “Me parecería muy injusto decir algo así como: las pendejadas que se nos ocurrían en la peda. El neonadismo era, o es, más que eso”. A medida que uno va conociendo a los poetas de Komandrovia las sospechas comienzan a acrecentarse.

Sabemos que no basta con concebir un territorio, hay que indagar en él, rastrear todas las huellas, descifrar los enigmas, interpretar los rastros de las civilizaciones que habitaron ese espacio geográfico, es decir, conocer a profundidad el territorio del cual se habla. En este sentido, el trabajo arqueológico de Warpola es fundamental. A través de esta dimensión arqueológica este lugar que existió existe. Pero sólo es visible a través de un trastorno en el lenguaje (Trastorno Disociativo del Lenguaje). Un trastorno que el propio poeta ha desencadenado en su labor creativa para concebir una serie de fantasmas. Una serie de máscaras. Máscaras que intentan hablar por sí mismas pero que finalmente lo único que logran transmitir es la exploración creativa de un solo poeta: Warpola.

¿Acaso no todos los poetas son un solo poeta? ¿Acaso no la poesía escrita por todos los poetas de todas las épocas es la suma de un solo canto? Ustedes se lo preguntarán. Yo también me lo pregunto. Horacio Warpola concibe una poética que busca ser la suma de distintas poéticas, pero al final este esfuerzo se ha convertido en el mapa de una misma estética. Una estética que dialoga con las nuevas corrientes de la poesía reciente. No hay decepción en esto, simplemente hay un hecho comprobable, Warpola nos anuncia desde el principio del libro que la promesa que nos ha hecho —en el título del libro: esto es una antología de poesía komandroviana— es una promesa irrealizable. El poeta nos lo advierte mediante un epígrafe de Stanislaw Lem: “Les dirás que no hay remedio, que el arte se había convertido hoy en día en una letra sin aceptación (trascendente), en una papeleta de empeño (falsificada), en una promesa (irrealizable), en una forma suprema de alteración”. Y, como si esto no nos hubiera quedado claro, el primer poeta que se nos aparece ha sido antologado con un compendio de poemas que se titula: “Poemas para niños fantasma”. Los niños somos nosotros, al mero estilo rulfiano, todos somos fantasmas mirándose en el espejo de la poesía.

Para cerrar esta idea voy a citar a un filósofo del que no recuerdo su nombre —creo que es Wittgenstein, o uno de sus bots—: “La poesía es arrinconar al lector y hacer que piense en ciudades infinitas”. Sin embargo, la poesía de Komandrovia no sólo es un juego de espejos en el que se reproduce el rostro de un ser humano reflejado en el espejo de la tecnología. Además, es un juego de códigos infinitos en donde —voy a reproducir un verso compendiado en esta falsa antología— “el poema es una simplificación de la realidad”.

No me quiero extender en este punto, porque es necesario hablar del segundo camino: el camino del vagabundo, al que me referí al comienzo de esta reseña. Pues bien, esta ruta se relaciona por supuesto con el concepto de badaud, el cual es un término romántico que define a un caminante errabundo. Acuñado en la Francia del siglo XIX, este caminante explora la ciudad con los ojos de un vago, es decir, a diferencia del flâneur propuesto por Walter Benjamin, este caminante no es un observador sino algo más simple, un espectador. O un mirón, como dice el prologuista Tamez —ahora me pregunto, ¿acaso Tamez no será también un personaje komandroviano?—: “Se trata del nómada urbano que no cuestiona su entorno ni su función personal dentro de él; un personaje fundido con el paisaje como la propia multitud o la decoración callejera”.

Se escucha muy poético el término badaud, pero en el fondo —mi lectura es ésta— de lo que se trata es de ser un Vagabundo Electrónico: alguien que recorre la ciudad dejando a su paso un rastro de pulsiones electrónicas. ¿Esto es la poesía? Yo diría que sí.

 

Horacio Warpola, Badaud electrónico. Antología de poesía komandroviana 1965-1985, Mantarraya, México, 2016, 51 pp.

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: