Una intención palpable

–Dylan Brennan

El 3 de febrero del año 1818, John Keats, en una carta dirigida a John Hamilton Reynolds, escribió que: “Odiamos una poesía que manifiesta una intención palpable contra nosotros…” Esta afirmación es a menudo presentada como una advertencia contra la poesía política, la poesía que nos quiere convencer de una postura. Es cierto que la literatura panfletista suele ser olvidada de manera rápida. Sin embargo, simplemente el acto de prestar atención al otro puede ser un acto político y fructífero. Si creemos que la poesía tiene el poder de exaltar nuestro sentido de empatía o de ayudarnos a contemplar el mundo a través de los ojos del otro, pues no deberíamos limitarnos a los textos que se parezcan a nosotros.

Cualquier persona que haya estudiado la historia de los Estados Unidos sabe que, desde su infancia, se trata de un estado estructuralmente racista. La herencia podrida de la esclavitud aún no ha sido resuelta a pesar de todo el parloteo de la época post-racial supuestamente iniciada con la presidencia de Barack Obama. En la estela del espantoso asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minnesota ha habido, además de las muchísimas manifestaciones, una ola de recomendaciones de lectura en las redes sociales, ya que más y más ciudadanos buscan lidiar con el aún persistente problema de racismo en los Estados Unidos (y más allá). Y, por supuesto, la poesía tiene un papel que desempeñar.

Muchos ya conocen la obra de las grandes figuras de la literatura afro-estadounidense como Langston Hughes, Toni Morrison, James Baldwin o Maya Angelou. ¿Pero qué ocurre con la actual generación de escritores? Entre los poetas contemporáneos destaca Danez Smith (de Minnesota) y su poemario Don’t Call Us Dead (Graywolf, 2017). A lo largo de este libro (ganador del Forward Prize por mejor poemario) Smith explora en sus líricas cuestiones relativas a la sexualidad e identidad. Hasta la fecha no hay traducción del libro al español pero ofrecemos aquí una pequeña muestra de su temática y estilo.

Uno de los poemas que más sobresale es ‘not an elegy´ [no es una elegía]. Una versión inicial del poema se titulaba ‘not an elegy for Mike Brown’ [no es una elegía por Mike Brown] y se escribió después de que Mike Brown, un hombre de 18 años, fue asesinado por un policía blanco en Ferguson, Missouri. La versión que sale en Don’t Call Us Dead es la más larga y conmovedora de las dos versiones. A continuación, un extracto:

estoy harto de escribir este poema

pero traigan al chico. su nombre nuevo

su cadáver de siempre. una cosa ordinaria

negra y muerta. tráiganlo y lamentemos

hasta olvidarnos de que estamos lamentando

[…]

pensemos: un día a una tipa blanca

la secuestran y eso fue la guerra de Troya

después, a una cuadra de aquí, Troy recibió un disparo

y eso fue el martes ¿acaso no nos merecemos

una ciudad en cenizas? ¿o el lanzamiento

de mil naves porque nos extrañan?

exijo una guerra para que nos regresen al chico

exijo, al menos una canción. una cabeza.

Más adelante Smith hace unas predicciones funestas:

//

Predicción: el policía continuará impune

Predicción: el chico continuará muerto

//

A la luz de los últimos acontecimientos, no debe de sorprendernos que estos versos hayan encontrado eco en el público. Un público ansioso de evitar que estas predicciones se hagan reales una y otra vez.

En el poema en prosa ‘dear white america’ Smith expresa un nítido sentido de frustración con la sociedad blanca de su país:

lo intenté, gente blanca. intenté amarte, pero pasaste el velorio de mi hermano haciendo planes para el brunch, hablando demasiado fuerte junto a sus huesos.

Una fotografía de la manifestación en Cincinnati, Ohio en la cual se figura gente blanca sentada afuera de un restaurante comiendo el brunch mientras los manifestantes marchan a un costado ha acentuado estas líneas. Resulta que la metáfora ya no es metáfora.

Para terminar, en ‘you´re dead, america’ Smith lamenta, sin mencionar su nombre, la elección de Donald Trump:

el hombre de la tele

va a ser presidente

no tiene palabras

[…]

estás muerta, estados unidos

y al morir creció algo peor—

cosecha blanca como la sonrisa

de un hombre con el país de su lado

Con suerte no por mucho tiempo más tendrá Trump al país de su lado. Parece que las cosas van cambiando. Si la poesía no cambia las cosas de manera obvia y concreta, al menos documentará la rabia de la comunidad afro-estadounidense frente a tanta brutalidad sistemática y el anhelo de la gente por la justicia social.

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