Un barco hundiéndose, Ariel Francisco

–Dylan Brennan

Las ciudades costeras están en peligro de extinción. Nuevas investigaciones indican que lugares como Mumbai, Dhaka, Bangkok y Venecia podrían yacer bajo los niveles del mar dentro de treinta, cuarenta o cincuenta años. Entre las grandes ciudades vulnerables se encuentra Miami, lugar central para A Sinking Ship is Still a Ship / Un barco hundiéndose sigue siendo un barco (Burrow Press, 2020), el tercer poemario de Ariel Francisco, publicado este año en formato bilingüe con traducciones profesionales por José Nicolás Cabrera-Schneider. No es fácil contemplar las ramificaciones del cambio climático, y el hecho de que este sea uno de los poemarios más gratos que he leído en años es una prueba de las habilidades poéticas de Francisco, quien maneja el tema de la inminente pérdida con una mezcla de humor y estoicismo.

En el primer poema, ‘Vacaciones de primavera para siempre’ los turistas siguen llegando a Miami aunque ya no queda más que un paisaje marino:

…Pronto solo habrá espacio
suficiente para que la gente se pare hombro a hombro
viendo la embestida del océano como
los que están vendados ante un paredón de fusilamiento
y aún dirán qué bonita estancia,
qué bello es ver toda esa agua.

En ‘Sobre ver una foto de un pulpo en un edificio de parqueo’ un pulpo portentoso queda varado en un estacionamiento:

gris como la muerte, sus ocho brazos se extienden
rectos como pétalos de la rosa náutica,
extendiéndose ecuánimemente en todas
las direcciones buscando alcanzar el camino a casa.

La sugerencia aquí es que tal vez el pulpo ya había encontrado el camino a casa solo que llegó demasiado temprano, unos pocos años antes de que el litoral hubiera inundado el estacionamiento.

Se nota un nítido sentido de menosprecio por la ciudad donde el poeta creció con poemas como ‘Nunca vengas a Florida’ y ‘Las ruinas de la iglesia más antigua de América descubiertas en la Florida’, pero nunca deja que sus versos se convierten sólo en quejas vociferantes y simplistas:

Lo único que sé es que no quiero morir aquí
pero si eso sucede, entiérrenme tan profundo que
nadie me vuelva a encontrar. Escucha, yo sé
que no puedes excavar muy profundo en el suelo de Florida
pero por favor prométeme que cuando tu
pala rompa la última piedra caliza y
salpique agua oscura, tu seguirás excavando.

A pesar de que el enfoque principal del poemario tiende hacia un tipo de lirismo ecológico de igual grado de cinismo y humor, tampoco ignora temas socio-políticos como la brutalidad policial. De esta manera inicia el poema titulado ‘Para el hombre que está siendo arrestado en el callejón del Airport Diner’:

Las centellas roja y azul
me jalan hacia el balcón—
conozco el mundo

en el que vivo, entonces tengo el teléfono
en mano, grabando mientras muchos
policías le dicen al hombre

que ponga las manos sobre
la pared.

Lamentablemente todos hemos visto demasiados instantes de abuso del poder en nuestras pantallas como para no creer la paliza que seguramente vendrá. Hay una melancolía palpable que flota justo debajo de la superficie de este libro y se manifiesta especialmente en ‘Fumando el cigarrillo de mi amigo muerto’ (acaso su mejor poema) en el cual el yo lírico se sienta en el baúl de su coche:

…y enciendo un cigarrillo por primera
vez, dejo ese túnel que es mi interior, dejo que
arda un epitafio, tosiendo un elogio en contra de mi voluntad.
¿Qué
tan lejos viaja la luz de uno?
¿A qué distancia esto que brilla en mi mano deja de ser visible?

Termino con el último poema en su totalidad, en el cual el poeta nos recuerda qué tan pequeños somos, qué tan fácilmente el océano nos podría envolver:

¿Cómo es que algo tan grande no
proyecta una sombra? El mar contiene su propia
oscuridad—Yo contengo mi propia respiración
cuando nadie más lo hará, sumerjo mi cabeza
debajo del agua, cierro mis ojos.
yo no necesito ese ardor para decirme
qué tan fácilmente me consumirá, qué
tan poco océano puedo contener
en mi cuerpo antes de que se oscurezca.

A Sinking Ship is Still a Ship / Un barco hundiéndose sigue siendo un barco, Ariel Francisco, Burrow Press, Florida, EUA, 2020, 160 pp.

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