Continuación de ideas diversas, César Aira

–Agustina Muñoz

Continuación de ideas diversas es un libro de notas acerca de la literatura y lo que significa escribir. Este formato parece ganar popularidad entre los escritores contemporáneos. En nuestro país Mario Bellatin y Fabio Morábito también lo han intentado, por ejemplo, y quizá podríamos incluir a El mago de Viena de Pitol en la lista. Se trata de compendios de brevísimos ensayos, (Paz quizá diría ocurrencias) sin demasiado orden, que cumplen la función de una suerte de arte poética.

Desde luego, entonces, serán tan interesantes como el escritor en cuestión lo sea para nosotros. Sin embargo, parece que el género del libro de notas exige algunos rasgos compartidos. En primera, el humor:

“Esta es una idea que tengo desde hace mucho tiempo, casi podría decir desde siempre. Su enunciado es por demás simple: todo el engorro y la dificultad de fabricar miniaturas podría evitarse haciéndolas grandes.” (Aira)

“A la mayoría de los escritores se les suelen presentar dos situaciones funestas, de las que casi nunca pueden librarse. Experimentar la sensación de haber agotado las capacidades de escritura, y ser invitados a un congreso.” (Bellatin)

La reflexión sobre actividades cotidianas:

“El insomnio es como hacer un largo viaje nocturno en avión” (Aira)

“Uno cree que está nervioso por el viaje y en realidad el núcleo de la angustia reside en la preparación de la maleta.” (Morábito)

Por supuesto, la cuestión de la escritura está en el centro de estos libros, y generalmente se suelen hacer declaraciones paradójicas o acusadoras sobre ella:

“Cualquier escritura, esta misma que estoy practicando, ¿será de verdad o es una farsa? ¿Nos habremos puesto de acuerdo para mantener esta simulación? Un pacto de caballeros, para sostener la comedia de que la escritura realmente está representando al habla.” (Aira)

“…fue entonces que vislumbré que mi vocación sería escribir libros, casi al mismo tiempo que conocí el sabor de la traición. Siempre he pensado que son dos vocaciones estrechas.” (Morábito)

“No recuerdo exactamente cuándo nació la necesidad de ejercer esta actividad tan absurda, que me obliga a permanecer interminables horas frente a un teclado o delante de las letras impresas de los libros. Y eso, que para muchos podría parecer encomiable y hasta motivo de elogio, para mí no es sino una condición que no tengo más remedio que soportar.” (Bellatin)

Da la impresión que elegir la forma del libro de notas indica que hay en el escritor ciertas preferencias, por lo fragmentario, obvio, pero con lo que eso implica: lo anti sistémico, lo negativo antes que lo positivo, la crisis antes que la construcción, la desconfianza, el caos.

Pero vayamos a lo particular de Continuación de ideas diversas. Al comenzar a leer, uno puede llegar a tener la sensación de que lo han estafado. Que Aira entregó un libro que no es ningún libro, un libro hecho de notas que no le interesan mucho, un material de segunda, que no es un arte poética definitiva, sino un pedacito de un flujo de ideas sin final. Precisamente esto es, pero ¿qué más Aira que esto? Esto define a Aira. Le viene muy bien el formato de libro de notas, el libro veloz. Aquí el desorden es tal, las notas son de tal modo intercambiables, ¡que están en orden alfabético! Además, incluye ideas para tramas y chistes brutos, intercalados entre sus reflexiones más teóricas. Pero poco a poco, el verdadero tema del libro va apareciendo, algo más preciso que sólo “reflexionar sobre la escritura”, el particular problema que obsesiona a César Aira: las vanguardias.

¿Qué hacer con las vanguardias? Esa es la pregunta que recorre Continuación de ideas diversas, y en esto entronca con Literatura de izquierda de Tabarovsky. Ambos libros parten de la premisa de que las vanguardias hicieron algo fundamental y sobre todo ineludible, y que lo que corresponde a los escritores contemporáneos es decidir qué hacer con eso, cómo continuarlo, cómo ponerlo en cuestión, cómo rebelarse, pero jamás ignorarlo.

Es en este territorio que Aira empieza a tener ideas geniales, como en la nota “En los años setenta”, en la que propone traducir las actitudes de la vanguardia, sin traicionarlas, al idioma de la vieja literatura.Un esfuerzo enorme reunir la transgresión de la norma con la propia norma, ahondar en la ruptura y serle fiel al antiguo régimen, algo paradójico, pero de lo que el mismo Aira se ofrece como ejemplo, y quizá tenga razón.

César Aira, Continuación de ideas diversas, Jus, México-Barcelona, 2017, 106 pp.

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