El Perú de Mariátegui

                                                                                                                                             –Zum Felde

Esto del Perú de Mariátegui tiene doble significado. Es un libro; y es también un estado de la intelectualidad peruana. Por una parte, “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, es un volumen en el que se compilan y ordenan estudios críticos que ha venido publicando su autor, José Carlos Mariátegui, en la revista “AMAUTA” y en otras de su país, más algunos inéditos. Por otra parte, es la expresión más formal dada hasta ahora de la nueva fuerza intelectual que está renovando la conciencia de aquel viejo e ilustre virreinato, proyectándose en sentidos distintos a los que, hasta hace poco, dominaron exclusivamente el panorama social y espiritual interno del Perú.

Pocas veces pudo decirse con más propiedad que nos hallamos ante un libro representativo. Representativo del Perú nuevo, del Perú que nace, que deviene. Como que su autor es uno de los más vigorosos factores —y el más concreto, desde luego— del vasto movimiento de renovación que se está operando en el seno de la intelectualidad y el pueblo del Ande, movimiento en estado de fermentación aún, en su mayor parte, pero que se pronuncia con esa pujanza de síntomas profundos, que sugieren la evidencia de una relación futura incontrastable.

En “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” Mariátegui, fuerte mentalidad, el más notable, tal vez, de sus propulsores, nos define, con certera lucidez de exégeta y de polemista, los verdaderos aspectos de ese complejo problema de la revolución autóctona que viene incubándose en el Perú, con vistas a un renacimiento del colectivismo agrario de los Incas…

No se suponga empero, que, ni el libro de Mariátegui —ni el movimiento que representa—se perfilen los caracteres literarios de un diletantismo indiano, como una romántica y absurda vuelta al incaismo de Garcilaso, como una reconstrucción arqueológica del imperio Tahuantisuyo. El libro y el movimiento son más serios que eso. Se trata de un resurgir de las fuerzas autóctonas del territorio, hasta hoy anuladas por el régimen político y económico heredero del coloniaje, que ponía en manos de una minoría burguesa, y “civilista”, la hegemonía absoluta de sus riquezas y sus mandatos.

Desde hace algún tiempo, libros y revistas llegados de diversos centros del Perú —Lima, Callao, Arequipa—nos traían las resonancias de un vasto y hondo despertar de la conciencia territorial, ora en forma de conflicto con la cultura académica, de entronque colonial, de la burguesa hidalga de Lima, —ora en forma de conflicto de las aspiraciones de reivindicación económica de las masas indias, con el sistema oligárquico de explotación de la tierra y del trabajo, por una minoría.

Esta doble y confusa agitación —social y económica—es la que aparece estudiada y definida con rasgos precisos en el libro de Mariátegui, libro que tiene a su vez el doble valor de construir un gran documento histórico, y de orientar, hacia el porvenir por caminos positivos, esa inquietud profunda, aunque vaga, de un pueblo.

Porque Mariátegui no es un simple reflector de la agitación. Hombre de rica y disciplinada cultura sociológica, ha ido al encuentro de ese movimiento, para iluminarlo con sus conceptos positivos y encauzarlo por vías concretas. Si Mariátegui no es hoy el caudillo más prestigioso de ese movimiento interno, es por lo menos su figura representativa, visto desde el exterior.

Acaso pudiera reprochársele a Mariátegui ser un doctrinario demasiado cerrado, demasiado absoluto, aplicando un poco dogmáticamente su teoría económica a las realidades peruanas. Pero ello no es óbice para que, en los términos generales, sus ensayos de interpretación de aquella realidad expresen concretamente por la primera vez, en la historia intelectual del Perú, verdades sustanciales, hasta ahora ocultas tras su verbología de pseudo-idealismo burgués.

Los siete ensayos encaran la vida del Perú en los siete siguientes aspectos: la evolución económica, el problema social del indio, la cuestión de la tierra, el proceso de la instrucción pública, el factor religioso, el conflicto político de regionalismo y centralismo, y el descubrimiento de la literatura; todo íntimamente relacionado, integrando un solo gran proceso histórico, con sus perspectivas abiertas al devenir más o menos próximo. Fuera de nuestro modesto “Proceso histórico del Uruguay”, no sabemos que en ningún país de América Latina se haya escrito un estudio de esta índole, y tan a fondo, y tan completo, sobre la realidad nacional.

Este libro –completando y culminando el magnífico esfuerzo de la revista “AMAUTA”—define a Mariátegui como el tipo representativo de una nueva intelectualidad peruana, de la nueva generación que viene a instituir y a superar a la que representan los Riva Agüero, los García Calderón, los Belúande, etc. La de estos escritores ha sido una generación eminentemente burguesa y académica, en sus ideas y en sus normas; dentro de la evolución intelectual peruana, significan el último estadio de la cultura universitaria limeña, heredera “civilista” del coloniaje, de un idealismo jurídico, todo verbalista, y de un estilo solemne, de corte parnasiano.

Con Mariátegui, y con el fuerte núcleo de escritores jóvenes que lo acompañan se inicia en el Perú, una nueva etapa ideológica y literaria, más sustancial y más libre. El centro del Perú nuevo no es ya la ilustre Universidad de San Marcos; sino acaso la revista “AMAUTA”. Y estos siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, señalan, tal vez, el término y el comienzo de dos grandes etapas históricas.

 

*El texto de Zum Felde apareció en el diario de Montevideo “El Día”. Y después apareció en el número 7 de la revista Labor, de donde hemos hecho la transcripción.

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